Lo llevo encima desde principios de los 2000. Es la libreta que no diseña nada por ti: tapa negra, sin líneas de marca a la vista, goma que la cierra como un candado tonto. Tengo más de veinticinco y menos de cincuenta, casi todas iguales por fuera, distintas solo por lo que hay dentro. Ahí han caído bocetos de logos, listas de la compra y algún nombre de estudio que nunca llegó a nada. Es el cuaderno que todo el mundo en este oficio ha tenido al menos una vez en la mesa.
Cuaderno de tapa blanda con cubierta símil piel, esquinas redondeadas, cierre de goma elástica, marcapáginas de cinta y bolsillo expandible en la contracubierta. Papel color marfil, sin ácido, en formato Pocket. Hereda su diseño de los carnets negros de encuadernación en tela que circulaban por las papelerías parisinas hasta finales del siglo XX.
El nombre no lo inventó Moleskine: lo acuñó el escritor Bruce Chatwin en Los trazos de la canción (1987), llamando así a los carnets negros que compraba en una papelería de París. Cuando el fabricante familiar de Tours cerró en 1986, Chatwin se quedó sin su cuaderno de siempre. Casi diez años después, la italiana Maria Sebregondi leyó ese pasaje y decidió resucitar el objeto: así nació Moleskine en 1997, de la mano de Modo & Modo.
| Año | 1997 |
| Material | Cubierta de PU (símil piel), papel marfil sin ácido, goma elástica, marcapáginas de tela |
| Origen | Milán, Italia (relanzamiento) — inspirado en los carnets de Tours, Francia |
| Estado | En producción |
| Tamaño | Pocket — 9 × 14 cm |